Quien no tiene la aplicación que necesita es porque no quiere…

Tiempo atrás, hablando de la web y las ONL 2.0, me referí a un artículo de Tim O’Reilly. Este documento mostraba una visión amplia y profunda del momento tecnológico actual, así que lo aprovecho de nuevo para una segunda reflexión.

Escribía O’Reilly que hoy en día las empresas que desarrollan aplicaciones, especialmente las que lo hacen sobre la web, ya no siguen de forma estricta el paradigma del “versioneo”, sino que trabajan de forma continua, proporcionando nuevas funcionalidades permanentemente.

Para entendernos: “antes” (1), una empresa que programaba una herramienta X, sacaba una versión 1; al cabo de un tiempo (normalmente uno o dos años) sacaba una versión 2 con una serie de cambios y mejoras, etc. El usuario era quien decidía si quería actualizarse y cuando quería hacerlo, instalando en su ordenador la nueva versión. Por el contrario, ahora mismo, en las aplicaciones web, puede darse el caso que cada semana Google, el banco o la intranet corporativa nos ofrezcan nuevas herramientas, sin necesidad de distribuir físicamente la aplicación ni de instalar nada. El usuario, simplemente, decide si quiere usar o no estas nuevas utilidades.

Pues bien, este cambio de paradigma de desarrollo de aplicaciones podría ser aprovechado por las ONL para conseguir una cierta disponibilidad de herramientas informáticas con mayor facilidad que hace unos años.

En el “versioneo”, normalmente se requiere hacer un uso intensivo de los recursos utilizados. Y más en el caso de una ONL. Al no saber si volveremos a disponer de la financiación que ahora hemos conseguido, o si seguiremos teniendo al alcance aquel voluntario experto, o si podremos volver a encontrar un buen momento por pensar cuáles son nuestras necesidades informáticas, cuando decidimos ponernos manos a la obra acabamos haciendo ejercicios de gran exhaustividad, a fin de prever, ahora que podemos, todas las necesidades futuras.

Esto, que en otros casos puede ser muy interesante y conveniente, en el caso de un proyecto informático nos puede llevar a la desesperación, ya sea porque observamos que el presupuesto necesario para obtener la carta a los reyes que hemos escrito es absolutamente desorbitado, ya sea porque la implementación del documento de cien páginas dura tanto que cuando la herramienta está acabada las necesidades ya han cambiado, o sus usuarios ya han perdido la motivación para usarla, etc. Es más, incluso en el supuesto de que acabemos obteniendo un producto, precisamente por toda esta complejidad que habremos vivido, su posterior mejora o evolución será casi un milagro.

En cambio, en el paradigma web (ya sea para el propio web público como para intranets, aplicaciones de gestión interna, etc.) las cosas pueden ser muy diferentes. Con relativamente pocos recursos (económicos, humanos y/o temporales) podemos tener una primera versión sencilla de una herramienta que permita que sean los mismos usuarios quienes, con la experiencia del propio uso, puedan ir definiendo las nuevas funciones a incorporar. Esto todavía puede resultar más sencillo si por nuestra herramienta puede basarse en alguno de los recursos libres del estilo de Joomla, Drupal o Wordpress.

Beneficios claros del paradigma web:

1) No hace falta esperar una eternidad para ver la idea convertida en herramienta.

2) Los usuarios se sienten motivados al uso porque la herramienta se ajusta mucho más a sus necesidades.

3) A la vez, cuando proponen una mejora es mucho más probable que la vean finalmente implementada y en un plazo muy corto.

4) El coste de desarrollo es menor en todos los sentidos porque realmente sólo se acaban implementando aquellas funciones que de verdad se usarán.

5) Permite adaptarse a los ritmos y disponibilidades de equipos de trabajo que no pueden destinar demasiado tiempo a estas cosas. Esto vale tanto para los voluntarios que pueden programar para la entidad dos o tres horas a la semana, como para los propios técnicos o gestores que deben pensar cómo debe ser la herramienta en cuestión.

Eso sí, hace falta que alguien se haga responsable de mantener vivo el proceso y de coordinar la recogida de propuestas de mejora, su implementación y su difusión.

Pero, permitidme el atrevimiento, diría que, ahora mismo, quien no tiene la aplicación que necesita es porque no quiere…

(1) Digo “antes”, pero el modelo de versiones todavía se utiliza, como todos sabemos. En el fondo lo que quiero decir es que hasta hace poco no había otra manera de hacer las cosas, mientras que ahora, gracias a la web, tenemos alternativas.

1 comentario en “Quien no tiene la aplicación que necesita es porque no quiere…”

  1. TecnolONGia » Arxiu » OTS: quan l’aplicació creix amb l’organitzacióOTS: cuando la aplicación crece con la organización ha dicho:

    02 Jul 08 - 17:54

    [...] En aquest cas, l’OTS va optar per aprofitar allò que des de TecnolONGia hem anomenat paradigma web i que permet anar desenvolupant les eines a la velocitat desitjada, en funció de la necessitat del seu ús i de la disponibilitat de recursos. [...]


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