¿Captación online? Proyectos, sí; organizaciones, no. El caso de Change

No hay ninguna duda de que uno de los principales intereses (y preocupaciones) de las ONL y del activismo en general en relación a Internet es cómo conseguir recursos, particularmente económicos, para hacer posible su trabajo.

En este blog ya he explicado varias veces, sobre todo desde la aparición del fenómeno crowdfunding, algunos de los cambios que se habían producido en relación a los procesos de captación de fondos en los tiempos de la red. Uno de los más significativos es que en el pasado el objeto a financiar era la organización mientras que actualmente es más habitual que la financiación se solicite para hacer posible un proyecto concreto. Y esto se hace especialmente visible cuando se intenta captar nuevos donantes. Por supuesto que la financiación directa a entidades no ha desaparecido y que la destinada a acciones concretas no es nueva, pero el cambio de tendencia y de peso de la primera hacia la segunda es cada vez más palpable. Incluso en la propia red. Os comento un caso que me ha sorprendido y que me parece relevante.

Supongo que a estas alturas de la película todo el mundo conoce Change.org, la plataforma de campañas. Desde sus orígenes y hasta hace poco, el modelo de negocio de Change.org -que se define como empresa social y está certificada BCorp- consistía en presentar a las ONG potenciales nuevos donantes (leads, en la jerga del sector) de entre los firmantes de las campañas y cobrar de las ONG un tanto por lead.

Hace unas semanas, sin embargo, Change.org anunció que cambiaba este modelo de negocio: abandona la intermediación entre firmantes y entidades y pasa a ofrecer herramientas clásicas de crowdfunding a las personas y organizaciones que gestionan campañas en la plataforma, quedándose un 5 % de la recaudación.

De entrada el movimiento es más que natural. Más de una vez he oído a gente lamentándose de que en el marco de una misma campaña tenía que utilizar dos plataformas diferentes para recoger dinero o adhesiones. Por supuesto, hay campañas que no necesitan dinero (como hay proyectos que no necesitan adhesiones), pero las hay que sí. Y, de hecho, cuando se trata de activismo que pretende generar incidencia de un cierto nivel y, por tanto, mantener un largo recorrido, es improbable que se pueda hacer sin dinero. Así pues, que Change.org permita a los activistas financiarse es del todo natural.

La pregunta relevante, sin embargo, es la siguiente: ¿por qué no añadir esta opción a la fuente de financiación que Change.org ya tenía en vez de sustituirla? Según sus propias palabras:

To enable us to focus on building these fundraising tools, we will be phasing out our Sponsored Petitions advertising product over the next 6 months.

La traducción simple y llana vendría a ser que las campañas promocionadas no funcionan. Y eso, en una plataforma que tiene más de 150 millones de usuarios sólo puede significar una cosa: que estos usuarios no han respondido positivamente cuando se les ha sugerido ponerles en contacto con una u otra entidad. La otra opción es que las organizaciones no hayan comprado la idea, pero diría que el peso principal recae en el lado de los usuarios. Quizás desde Change.org España nos pueden decir algo más acerca de las causas de este movimiento.

Total, que Change.org dejará de intermediar entre personas y entidades y dejará que el trabajo de conseguir donantes recurrentes (o socios o como se le llame en cada caso) recaiga en las propias organizaciones a partir del proceso clásico de montar una campaña de activismo financiable, conseguir que nuevos donantes participen en ella y a partir de ahí trabajar su fidelización.

Por cierto, por si os interesa, para poder iniciar una campaña de crowdfunding (que en el caso de Change.org no son de todo o nada), es necesario que vuestra petición tenga al menos 500 firmas. Ah, y eso cuando abran el crowdfunding a nivel internacional, que por ahora sólo está activo en EEUU.

Así que ya lo sabéis, el botón para hacer un donativo genérico en vuestro web está muy bien, pero a la que salgáis de ahí siempre necesitaréis contar desde el primer momento en qué queréis usar concretamente el dinero que pedís.

Actualización 06/09/2016: Change.org ha publicado un nuevo artículo en el que su fundador detalla un poco más sus planes futuros. Además de crowdfunding, ofrecerá a los promotores de campañas pagar para tener mayor difusión (y así conseguir más firmantes) y aceptará también donativos directos para la propia plataforma.

Asimismo, a raíz de haber publicado este post, he recibido algún comentario solvente en el que se me decía que el tradicional servicio de captación de leads para entidades a Change.org le funcionaba bastante bien y que, en este sentido, el cambio de rumbo es, sobre todo, filosófico. Eso sí, se validaba la tesis de que las acciones concretas se financian más fácilmente que las organizaciones.

Combinando ambas informaciones, mi conclusión es que Change.org da un paso hacia el repliegue sobre sí mismo, centrándose en autofortalecerse más que en ayudar a fortalecer a otras organizaciones (que es lo que hacía con su servicio de leads). De alguna manera viene a decir que si los usuarios de la plataforma (tanto promotores como firmantes) tienen dinero y quieren donar, que se lo gasten en la plataforma (campañas promocionadas o donativo directo) o a través de la plataforma (crowdfunding) dejando la correspondiente comisión.

Por supuesto, todo el mundo es libre de hacer en su casa lo que crea más conveniente pero mi percepción es que en este movimiento hay una pérdida global neta para las “fuerzas y procesos de transformación social”: menos trabajo en red, menos complicidades, menos sinergias, menos potencial de transformación instalado.

http://changeorgblog.squarespace.com/post/150-million-people-fundraising-for-change

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